Sin pasión no se vive

Nos pasamos el día haciendo mil cosas para terceros, trabajos que no nos gustan, que no nos llenan y que lo único que hacen es que tengas infinitas ganas de terminar tu jornada para terminar y… ¿Para terminar y qué?

Esta claro que si por diferentes situaciones no podemos trabajar en aquello que nos apasiona, debemos recurrir a trabajar en algo que por lo menos cubra nuestras necesidades económicas, pero el día tiene 24 horas y seguro que hay algo que te apasiona, que te enamora y que hace magia con tu tiempo.

Llevo 13 años montando a caballo y durante el trayecto de mi vida solo hay una cosa que ha casi igualado a mi pasión: la publicidad. Porque a día de hoy no podría vivir sin comunicar ni sin montar, sin ver cómo descaradamente vuelan las redes sociales, cómo crear contenido potente, sentimental, en definitiva, estudiar el poder de las marcas. Tampoco podría vivir sin la mirada de un caballo, sin el aroma de una cuadra, para desconectar de una manera mágica de todo lo que nos aterra durante el día.

Mis amigas, que son unas cracks, bailan. Se pasarían horas bailando, yo no lo entiendo, pero eso a ellas les encanta, cuando las veo me transmiten un pedacito de lo que ellas aman a la danza, son capaces de comunicar. Al final, somos eso, lo que transmitimos. Si nos alimentamos y nos endulzamos con hábitos positivos siempre ganaremos. La primera razón para hacer esto: por uno mismo y porque hacer feliz a nuestro entorno cuesta muy poco.

Compartir tu pasión con aquellas personas que están tan “locamente enamoradas” de un deporte, grupo… Es uno de las mejores cosas que te pueden pasar en la vida. Hablar y tratar de lo mismo, es como conocer un mundo nuevo. Tu propio mundo.

Márcate un objetivo, piensa en algo que te guste, que te haga feliz y dedícale el tiempo que desees. Solo se vive una vez y los sueños existen para ser conquistados. Sal ahí fuera y cómete el mundo porque si no el mundo te terminará comiendo a ti.

Somos lo que trasmitimos.

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Sin pasión no se vive

Nos pasamos el día haciendo mil cosas para terceros, trabajos que no nos gustan, que no nos llenan y que lo único que hacen es que tengas infinitas ganas de terminar tu jornada para terminar y… ¿Para terminar y qué?

Esta claro que si por diferentes situaciones no podemos trabajar en aquello que nos apasiona, debemos recurrir a trabajar en algo que por lo menos cubra nuestras necesidades económicas, pero el día tiene 24 horas y seguro que hay algo que te apasiona, que te enamora y que hace magia con tu tiempo.

Llevo 13 años montando a caballo y durante el trayecto de mi vida solo hay una cosa que ha casi igualado a mi pasión: la publicidad. Porque a día de hoy no podría vivir sin comunicar ni sin montar, sin ver cómo descaradamente vuelan las redes sociales, cómo crear contenido potente, sentimental, en definitiva, estudiar el poder de las marcas. Tampoco podría vivir sin la mirada de un caballo, sin el aroma de una cuadra, para desconectar de una manera mágica de todo lo que nos aterra durante el día.

Mis amigas, que son unas cracks, bailan. Se pasarían horas bailando, yo no lo entiendo, pero eso a ellas les encanta, cuando las veo me transmiten un pedacito de lo que ellas aman a la danza, son capaces de comunicar. Al final, somos eso, lo que transmitimos. Si nos alimentamos y nos endulzamos con hábitos positivos siempre ganaremos. La primera razón para hacer esto: por uno mismo y porque hacer feliz a nuestro entorno cuesta muy poco.

Compartir tu pasión con aquellas personas que están tan “locamente enamoradas” de un deporte, grupo… Es uno de las mejores cosas que te pueden pasar en la vida. Hablar y tratar de lo mismo, es como conocer un mundo nuevo. Tu propio mundo.

Márcate un objetivo, piensa en algo que te guste, que te haga feliz y dedícale el tiempo que desees. Solo se vive una vez y los sueños existen para ser conquistados. Sal ahí fuera y cómete el mundo porque si no el mundo te terminará comiendo a ti.

Somos lo que trasmitimos.